Cuando compras un producto pagas un precio que comprende los costos y la ganancia de su fabricante. Sin embargo, si observamos de cerca los costos de la producción a gran escala de productos industriales nos encontramos con que en la mayoría de los casos lo más costoso no es el producto como tal, sino los gastos administrativos y logísticos involucrados en su producción.

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MakerBot

Tomemos por ejemplo un vaso: más de tres cuartas partes del precio que pagas por él corresponde a gastos de embalaje, transporte, almacenamiento, inventario, publicidad e impuestos, mientras que los gastos de diseño, materiales y fabricación apenas corresponden a una cuarta parte. Es decir, si todos los costos innecesarios pudieran ser eliminados pagarías entre cuatro y siete veces menos del precio actual. Precisamente eso es lo que proponen los defensores del peer production y el open making, quienes replantean la manera cómo se hacen y distribuyen los bienes y servicios a escala global.

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Adidas Future Craft


A grandes rasgos la lógica del open making consiste en que una o varias personas diseñan un producto y ponen a disposición del público toda la documentación necesaria para su producción. Esto permite que, por ejemplo, alguien en Hong Kong diseñe un vaso y alguien en Brasil lo fabrique a muy bajo costo. Además, esto aunado a los espacios de producción digital (fablabs) que proliferan alrededor del mundo, hace emerger un nuevo modelo económico colaborativo en el que a partir del conocimiento compartido se generan productos en función de necesidades humanas reales, y no en función de la generación de ganancia y las necesidades del mercado.

Esto es lo que proponen empresas como Open Desk, que ofrecen gratuitamente los diseños descargables de sus muebles, para que cualquier persona pueda fabricarlos local y sustentablemente en cualquier lugar del mundo. Del mismo modo, marcas como Adidas hacen uso de esta tecnología para ofrecer productos más ecológicos y personalizables. Mientras progresivamente surgen numerosas iniciativas que proponen soluciones habitacionales y médicas. Todas ellas redefinen el desarrollo de la tecnología, el diseño y la manufactura, haciendo parte de una transición global hacia una nueva economía colaborativa.

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Bespoke Innovations

Claro está, las oposiciones a este modelo son muchas, precisamente porque representa un cambio de paradigma que tambalea las bases del capitalismo tal y como lo conocemos. Pero la propuesta del open making es clara: pasar del actual modelo capitalista que depende de la competencia del mercado y produce objetos de acuerdo a la rentabilidad esperada, para construir un modelo colaborativo centrado en la calidad y la innovación constante, el cual produce objetos de acuerdo a las necesidades reales de las personas.

De este modo, impulsado por Internet y las nuevas herramientas digitales hoy estamos más cerca que nunca de hacer realidad esta visión. Se trata de una revolución en la manera como producimos y consumimos; un nuevo paradigma económico centrado en la misma lógica peer-to-peer de numerosos softwares open source y sitios web como Wikipedia. La tecnología necesaria ya existe, sólo hace falta que más y más personas apoyen esta nueva lógica, diseñando y construyendo en conjunto para así comprender a plenitud las dimensiones sociales, políticas, ecológicas y económicas de este nuevo paradigma. Comparte, colabora y contribuye. El futuro es colaborativo.

 

Por Äther Editorial

 

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