No es descabellado dibujar líneas de conexión entre la teoría de los memes planteada por Richard Dawkins en El gen egoista (1976) y los hoy populares memes de Internet. Para Dawkins el meme es una unidad análoga al gen, la cual, en lugar de transmitir información genética, transmite información cultural. Es, en otras palabras, una entidad que se replica pasando de un cerebro a otro, de un soporte a otro, a través de procesos de imitación. Vistos de este modo memes como “LOLcats” son creaciones que transmiten información cultural, pasando de un cerebro a otro y replicándose con la misma facilidad con la que presionamos el botón de “Compartir”.
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The Amber Rose by Feltonkizer


Ahora bien, las líneas de conexión entre Dawkins y los “LOLcats” son tan directas como complejas, pues se insertan dentro del acervo de memes que es la cultura en general, en la que diversas relaciones de competencia, fusión, contradicción y refuerzo convierten cualquier análisis en un trabajo cuando menos confuso.

Genes y memes

En El origen de las especies (1859) Darwin propuso lo que más tarde Freud consideraría una de las principales heridas narcisistas de la humanidad: el hombre, hasta entonces un ser perfecto creado a imagen y semejanza de Dios, se convirtió en el resultado de un proceso evolutivo; en un eslabón más dentro de un proceso de selección natural del que todos los seres vivos eran partícipes.

Darwin planteó entonces que había variaciones entre individuos de una misma especie, por lo que los que poseían características más adaptadas al cambiante entorno serían los únicos capaces de sobrevivir y, por ende, los únicos que transmitirían sus variaciones a la descendencia. De esta manera Darwin propuso un modelo de mejora continua de las especies, a la vez que abrió paso a la aparición de una -entre muchas otras- pregunta importante: Cómo se transmiten las características de generación en generación.
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Brixton London by Gogioko

Décadas más tarde, los estudios de Mendel serían ampliamente conocidos y darían una respuesta a tal pregunta: en los seres vivos hay “factores” que pueden ser de carácter dominante o recesivo, y que son transmitidos de generación en generación. Más tarde estos factores fueron llamados «genes» “definido[s] no de una manera rígida y absoluta, sino como una unidad de conveniencia, una medida de longitud del cromosoma con la suficiente fidelidad en la copia como para servir de unidad viable de selección natural” (Dawkins, 1976:195). El gen fue reconocido entonces como el replicador de la información genética, y el hombre como el empaque portador de tales genes.

Casi un siglo más tarde, Richard Dawkins dio una vuelta de tuerca a la teoría evolutiva con su teoría especulativa de los memes. Este teórico observó que “el lenguaje «evoluciona» por medios no genéticos y a una velocidad más rápida en órdenes de magnitud que la evolución genética” (1976:189), por lo que propuso al meme como una figura análoga al gen. Es decir, el meme es un replicador ya no de información genética sino cultural, el cual se transmite a través de la imitación. Algunos ejemplos de memes son las tonadas, las ideas, los constructos, las modas, las formas de fabricación, etc.
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I love you by Raye

En esencia los memes son entidades variadas y replicadoras; estructuras técnicamente vivientes que compiten por su supervivencia. Se propagan saltando de un cerebro a otro a través de procesos de imitación, parasitando cada cerebro y convirtiéndolo en su anfitrión y vehículo de propagación. Sin embargo, al igual que con los genes, no todos los memes se propagan con éxito. Su supervivencia depende de factores como su longevidad, fecundidad y fidelidad.

Igualmente, para Dawkins las tecnologías sirven como soportes para el almacenamiento y transmisión de memes. Por ejemplo, desde esta perspectiva las palabras escritas en La Biblia han servido como una tecnología que favorece la trasmisión del complejo mimético del judaísmo y el cristianismo. Y lo han hecho del mismo modo que un cartel propagandístico transmite el meme de una idea política. O como una bandera transmite el macromeme de los valores de una nación.

Así, dentro de esta teoría las tecnologías se constituyen en espacios en los que memes rivales compiten por la atención de los cerebros potencialmente anfitriones. Compiten por “el tiempo dedicado a la radio y la televisión, las vallas anunciadoras, los centímetros de las columnas de los periódicos y el espacio de los estantes de una librería” (Dawkins, 1976:197).
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Fragm. By Hanchia

Los memes de Internet

Al día de hoy la mayoría de las personas no piensa en la definición de Dawkins cuando escucha hablar de la palabra meme. En el contexto actual esta suele ser asignada a piezas de contenido (videos, canciones, bromas, imágenes…) que primeramente alcanzan popularidad a través del “boca a boca” en la Web, especifica y convenientemente compartidas a través de redes sociales como Twitter o Facebook.

Como Internet ha hecho tan fácil la diseminación de memes, ha sido inextricablemente relacionada a la manera como la mayoría de la gente los entiende. Se ha convertido en un ecosistema cuya estructura permite que los memes más fuertes, atractivos y “pegajosos” suban al tope, ya sea a la página de inicio de sitios web agregadores, o en los resultados de búsqueda de Google, por poner sólo un par de ejemplo.

Mientras tanto la demanda de memes de Internet aumenta, puesto que estos son una unidad conveniente para quienes buscan consumir entretenimiento en tan sólo un instante. En consecuencia, estos se constituyen progresivamente en una suerte de nuevo lenguaje, en el que emociones y opiniones son comunicados visual y sucintamente.
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Fragm. By Hanchia

Además, existe una poderosa asociación que mantiene y gestiona la memesfera de Internet: la creencia de que “si te digo algo divertido o te muestro qué es lo popular, mi estatus dentro de la comunidad aumenta de alguna manera” (Stryker, 2011:172). Es decir, como usuarios sentimos algún tipo de satisfacción cuando somos quienes compartimos una información, pues a través de esta solidificamos nuestros lazos sociales y profundizamos nuestras relaciones humanas.

En consecuencia, por muy triviales que parezcan, los memes de Internet son el resultado del accionar de millones de personas. Alrededor de los memes de Internet surge hoy una industria en la que una multitud de sitios web se dedica a analizar y documentar la cultura meme, mientras los medios tradicionales -y específicamente la industria publicitaria- la monitorean en busca de la próxima gran tendencia a explotar para sus clientes. En última instancia, nos encontramos ante un panorama en el que usuarios, tecnologías, marcas y medios se hacen eco de una misma gran verdad: imitar es sobrevivir.

Fuentes

– Blackmore, Susan (1999). La máquina de los memes. Barcelona: Paidós.
– Dawkins, Richard (1976). El gen egoísta. Oxford: Oxford University Press.
– Stryker, Cole (2011). Epic win for Anonymous: How 4chan´s army conquered the web. New York: Overlook Duckworth.

Por Äther Editorial

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