El hombre siempre ha deseado saber de antemano lo que ocurrirá en el futuro, por eso desde el principio de los tiempos ha intentado predecirlo. Los griegos, por ejemplo, descubrían la voluntad divina a través de dos formas de adivinación: la mantiké y la tecniké. La primera era un tipo de adivinación intuitiva e inspirada por los dioses. La segunda era una adivinación más bien artificial, basada en el dominio de técnicas de observación que permitían identificar signos que “revelaban” lo que sucedería.

Ather-Raphael-design
Rafael – La Escuela de Atenas (1510)

En una suerte de adivinación por tecniké, Vannevar Bush predijo en 1945 la aparición de un dispositivo mecánico al que llamó Memex. Este permitiría el almacenamiento de libros, grabaciones y comunicaciones, para su posterior consulta a través de búsquedas rápidas, flexibles y no lineales. En otras palabras, parecía estar vaticinando el surgimiento de Internet.

ather-futuroFuturismo italiano – Luigi Russolo (1910) / Predicción de la educación a distancia (1930)


Sin embargo, Bush no era adivino sino diseñador, de hecho creó la tecnología del radar y era el principal responsable de la investigación tecnológica aplicada a fines bélicos de la Administración norteamericana. Por lo tanto, hoy sabemos que aquella predicción no era resultado de un ejercicio de adivinación, sino que era más bien una hoja de ruta para ulteriores desarrollos tecnológicos. Precisamente, la idea del Memex inspiraría el trabajo de investigadores y diseñadores como Douglas Engelbart (inventor del ratón), Ted Nelson (quien acuñara el término “hipertexto”) y Tim Berners Lee (creador de la Web). En otras palabras, Bush no predijo el futuro sino que de algún modo lo proyectó para que sucediera.

De modo similar, desde William Morris, pasando por Walter Gropius, hasta llegar a Steve Jobs, toda la historia del diseño está llena de personajes que envisionaron el porvenir. Algunos con más éxito que otros, por supuesto. Esto se debe a que todos los procesos de diseño comienzan cuando la idea de un futuro posible cobra vida en la mente del diseñador. Es decir, este observa la situación presente y decide que hay algo que necesita ser cambiado o solucionado, por eso proyecta y propone una “solución”. De ahí que numerosos historiadores y teóricos del diseño afirmen que el futuro no es casual sino que surge a partir de valores determinados en el presente. En otras palabras, cada visión propuesta por el diseñador se basa en sus propios valores.

Ather-futuro-design

Futurismo y arte proletario (1918)

Entonces, la respuesta a la pregunta de cómo predecir el futuro es una: diseñándolo. Por supuesto que el mundo seguirá siendo volátil y cambiante, pero los diseñadores son los principales responsables de los artefactos, sistemas y ambientes que determinarán la vida social de los años venideros. Los puentes, edificios, sitios web, ropa y publicidad que usamos -por mencionar sólo algunos- son el resultado de su visión; ellos determinan el desarrollo de la humanidad no necesariamente porque debatan y discutan al respecto sino porque imprimen sus valores en los artefactos que diseñan.


Por Äther Editorial

 

·
Si te ha gustado esta nota
suscríbete al Äther Journal haciendo click aquí
·